Habitantes de la comunidad Voluntad de Dios, en el cantón Las Naves, han denunciado que nuevamente vehículos motorizados vinculados a la empresa minera Curimining, subsidiaria de capital canadiense, intentaron ingresar al territorio comunal bajo el argumento de que el estado de excepción decretado por el Gobierno de Daniel Noboa les faculta para circular libremente, incluso por zonas que han manifestado abierta resistencia al extractivismo.
Las y los comuneros han expresado su rechazo rotundo a esta incursión, señalando que esta acción constituye una provocación y una violación a su derecho a la autodeterminación, además de una amenaza a la paz comunitaria. “El estado de excepción no puede ser utilizado como herramienta para imponer un modelo extractivista que ha sido rechazado por las comunidades campesinas”, señaló una dirigente local.
Críticas al Gobierno de Noboa
Organizaciones sociales y ambientales denuncian que el verdadero objetivo del decreto presidencial no es el combate a la criminalidad –como se ha argumentado oficialmente– sino la garantía de intereses económicos ligados al sector minero, especialmente aquellos relacionados con inversionistas privados como el grupo NOBIS, conglomerado empresarial que tiene participación en el proyecto Curipamba, operado por Curimining.
“El Gobierno no está defendiendo a los ciudadanos del crimen organizado, sino a las transnacionales mineras y a los grupos económicos a los que pertenece”, dijo un vocero de la resistencia local.
Tensiones en aumento
Según testimonios recogidos por líderes comunitarios, Curimining ha instruido a su personal para circular por caminos y territorios rurales que han sido declarados en resistencia, lo que ha generado fricciones con familias campesinas que ven amenazada su seguridad, su forma de vida y el ecosistema que los sustenta.
Estas familias, que históricamente han trabajado la tierra para abastecer con productos agrícolas a las grandes ciudades del país, temen que la presencia continua de la minera provoque enfrentamientos y rompa el tejido comunitario.
Antecedentes
La comunidad Voluntad de Dios, junto con otras del cantón Las Naves y zonas aledañas, ha sido clara en su rechazo al proyecto Curipamba, por los impactos ambientales y sociales que implica. Han mantenido una posición firme de resistencia pacífica, apoyada por diversas organizaciones de derechos humanos y colectivos ecologistas a nivel nacional e internacional.
Ante esta nueva arremetida, los pobladores hacen un llamado a la opinión pública, a organismos de derechos humanos y a la Defensoría del Pueblo, para que intervengan y garanticen el respeto a los derechos colectivos, al territorio y a la autodeterminación de los pueblos.